Días 1, 2 y 3: empieza el viaje a Indonesia

De Barcelona a Riyad

Salimos de Barcelona con una hora de retraso, justo el día después de que empezara la huelga de los encargados de mantenimiento del aeropuerto, a cargo de la empresa GroundForce. Nuestro vuelo incluía 2 escalas en Arabia Saudí, y teníamos dudas sobre el visado que pudiéramos necesitar. Para nuestra tranquilidad, la asistenta en ventanilla nos aclaró que no habría ningún problema y que nos solucionarían el visado directamente allí. Volveremos a esto…

Una vez en el avión, el trato fue excelente. La comida super rica con opción vegetariana y snack antes de aterrizar. Nos zampamos las dos pelis de Zootropolis y sus puntazos. Y menos mal que nos echamos unas risas, porque el aterrizaje en Riyad nos dio el primer jarrazo de agua fría.

Arabia Saudí: Ryiad y Jeddah

Al parecer, tal y como nos advirtieron en Barcelona, en el aeropuerto de Ryiad no tuvieron problema en hacernos un visado temporal. La única pega fue que solo podíamos elegir la duración de 1 año, con un precio de 91€ por persona. Allí nos dijeron que podríamos haberlo gestionado online desde casa, con un visado de tránsito para las horas que estuviéramos en el país, por unos 25€/persona. Así que, si nos tenemos que quedar con lo bueno, es que podemos visitar el país durante todo el año 😅

Durante las 6 horas de escala, nos dio por andar. Quizás por calmarnos un poco, o simplemente como pasatiempo. Así que unos 10.000 pasos después, ya se nos había pasado el susto y nos subimos al segundo avión, rumbo a Jeddah. Se trataba de un vuelo nacional, así que fue corto. Y una vez allí, después de toda la noche de viaje, nos reconciliamos con el descanso.

Jiddah es el aeropuerto más cercano a la ciudad de la Meca. Seguramente por eso atrae tan diversa, perteneciente a diferentes ramas del islam, con indumentarias y costumbres de rezo variadas. Desde un punto de vista occidental, nos pareció muy curioso y chocante a la vez. Había hombres prácticamente desnudos, vistiendo únicamente en una tela de algodón similar a una toalla (ihram). También mujeres, a las que apenas se podía percibir la nariz y los ojos (niqab). Además, ellos vestían de blanco, y ellas de negro. Por lo que vimos en internet, el ihram simboliza pureza y el niqab, humildad. No vaya a ser.

En fin, después de una siesta en una tumbona chuli y otros 10.000 pasitos, probamos el café típico saudí, con un toque agengibrado. No estaba mal, pero probablemente un aeropuerto no sea el lugar que más justicia haga a un producto tradicional como el café.

Camino a Yakarta

Con todo esto, nos quedaba todavía el vuelo más largo: 10 horas en el aire. Esta vez no elegimos tan bien las pelis y la comida no tenía opciones vegetarianas. Pero vamos, con hambre uno se apaña y hemos comido muy bien. Encima con una pizza y café antes de aterrizar, como para quejarse!

Por fin en tierra

4 de la mañana, ya estamos Yakarta, con las mochilas de facturación recogidas, pero todavía nos queda mucho viaje. Así que nos fuimos a la estación de trenes Gambir para poner rumbo a Yogyakarta, donde teníamos contratado el primer hotel.

El viaje en tren ha sido de 6h, que hemos pasado durmiendo y disfrutando de las increíbles vistas de la zona. Se ha dejado ver alguna construcción típica, niños en el colegio, gente muy humilde trabajando en sus hogares. La verdad es que el paisaje cambia una barbaridad. Nos llamó la atención cómo al lado de algunas mansiones se asientan pequeñas chabolas.

La llegada a Yogyakarta ha sido fuerte también. Para conocer un poco la ciudad, hemos decidido ir andando al hotel, y de paso estirar las piernas. Para nuestra sorpresa, aunque hay aceras, son muy pequeñas, abarrotadas de paradas de comida ambulante y poco prácticas. Pero nos hemos dejado dejado llevar y ha sido muy divertido.

Antes de llegar al hotel, hemos pasado por unos pasadizos con viviendas y pequeños mercaditos que recordaban a la ambientación de las calles de los animes. Tenían todo su encanto y la gente parecía muy amable pero no nos dio mucha confianza comprar comida allí.

Después de dejar las cosas en el hotel (muy majo y la dueña muy simpática), no hemos dado una ducha rápida y nos hemos ido a cambiar dinero. Hemos ido a visitar la calle de Malioboro, increíble el cambio, parecía que estábamos en otra ciudad! Todos los hombres felicitaban a Carles por su barba, incluso le comparaban con Sergio Ramos. Debe de ser por su puntería en los penaltis… aunque es verdad que los indonesios son medio barbilampiños.

Nos han parado muchos, hombres con sugerencias y chapurreando español y algún niño que nos ha seguido un rato con curiosidad. Después del paseo y curiosear varias tiendas, hemos hecho una mini cena y al hotel que mañana a las 6 estamos en pie!

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